12 jul. 2012

Ladrón de Estrellas



Escucho a lo lejos   como infantes entonan nuestra historia, nuestras vivencias, nuestra desdicha.
Alegre el sonido de sus voces, triste la historia que cuenta ¿Por qué ha de ser nuestra tragedia motivo de fiesta y gozo? Los adultos alzan banderas de colores, actores y actrices se disfrazan como nosotros, todos gritan y elevan confeti por los aires, lastiman mis  oídos  tallados en piedra.
Te observo frío  como siempre, congelado frente a  mí en nuestra eterna condena ¡Cómo desearía que  nuestro aniversario fuera sinónimo de paz y no de anarquía! ¡Ignorantes! ¡Fieles ignorantes!
Te observo desde esta antipática distancia, tu hermoso rostro convertido en  pulida piedra. Tu por siempre siendo capaz de escucharme y yo siempre  capaz de observarte,  pero ninguno de los dos capaz de moverse, nuestro silencio impregna milenios, y lo seguirá haciendo mientras las fiestas desdichadas continúen.
No puedo hacer más que escuchar nuestra historia una vez más…
Once upon a time somebody ran
…Las voces inocentes cantan desvaríos…
Somebody ran away saying 'fast as I can
Mientras  nuestra  historia se desarrolla en lo profundo de mi anciana mente…
Hace mucho tiempo, alguien  corría, sí, corría sin mirar atrás. Huyendo de un error enorme, el error que no había tenido tiempo de enmendar antes de su partida. Habíamos crecido juntos como iguales, él era parte de mí y yo de  él. Él pensaba en  eso mientras apretaba fieramente la estrella de mi  corazón en su puño, él corría, desatando  todos los hilos de su memoria, rompiendo aquellos  que lo  ataban  a mí, a nuestro hogar. Él había visto el error…el error de aquél que asesiné.
Aquél que asesiné, aquél cuya sangre corrió por  mis manos al perder mi estrella, mi corazón, mi  raciocinio, aquello que podría convertirme  en princesa. Yo nunca lo vi correr, no vi más que sus huellas en la huida y su puñal en forma de  corazón donde se  supone se encontraba mi estrella.
Mi Estrella, el  corazón que me unía con toda la bondad de la  tierra que lideraba, que liderábamos, era  una niña cuando fui elegida para ser la diosa protectora de China. Él fue elegido  como  mi consorte,  como mi  protector,  como todo  lo que presentó hasta el final de  sus  días. Él me protegía de la maldad, de la perversidad y la oscuridad de la Tierra, yo debía ser pura, no había maldad en mi corazón gracias a La Estrella.
Pero  mi libre albedrío era indiscutible y la maldad llegó al Castillo a lo largo de los siglos. Mi  cuerpo había crecido,  así como  mi  Guardián, mi hermoso guardián...Mi hermoso guardián  cuya fidelidad entraría en mutuo acuerdo…
Faltaba tan poco, pude ser una princesa y tú mi rey…
Pero la maldad  apareció en nuestro entorno, aquél traidor se  abrió camino entre  los árboles de lirios y nuestra unión de  rosas  azuladas. Confundí su malicia con inocencia, pero  él, sabio como  su ser lo  caracteriza, supo  de  inmediato las intenciones del traidor.
¿Por qué no  me creíste?  Realmente me heriste…
Yo,  ilusa, ingenua, lo protegí,   dudé de mi Guardián, dude de su compostura. “El amor  nos confunde, el amor te hace arder en celos” decía yo,  la ingenua, la ilusa, aquella tonta  consumida por su inocencia. “Tu bondad te ciega o ¿Es acaso el amor?” decía él, su tristeza me dilapidaba, pero el fuego de nuestras peleas  ardía una y otra vez…
…Realmente me heriste…
La verdad,  era tarde  cuando abrí los ojos.  Cuando me di cuenta de la maldad  que manchaba mi pureza con lenta gravedad, ya era tarde…él se habías alejado demasiado.  Mi Guerrero ya me miraba con dolor,  me tocaba con desdicha, en su juramento, susurró a mi oído “Tienes en tus manos las dos partes de mi corazón” y se alejó de mi lecho esa noche, abriéndole camino  al traidor…que, al verme  desolada, invadió mi  espíritu y mi cuerpo  sin piedad.
…Realmente me heriste…
Fue en ese momento  cuando él volvió, y se ensordeció ante mis gritos de ayuda. Él estaba indignado, y yo humillada.
…Realmente me heriste…
Mi Estrella desapareció esa noche, y todo el castillo se  sumió en oscuridad. El  traidor, aquél que violó mi pureza yacía sobre mi mientras yo era incapaz de moverme…por  momentos lo recordé, recordé sus advertencias…Pero el odio en mi corazón vacío creció de inmediato.
Pude ser  una princesa  y tu mi rey, pudiste tener mi  castillo y usar un anillo…pero no…me dejaste ir…Tú robaste mi estrella.
El castillo ensombrecido tembló de agonía,  y en el cofre donde antaño la Estrella se refugiaba, estaba su puñal.  Su puñal de oro, la reliquia familiar…uno de sus mayores tesoros…
…Tienes en tus manos las dos partes de mi corazón…
Lágrimas caían  mientras  él huía, él huía lo más rápido que podía. Llevando mi estrella consigo. Mi odio creció en demasía, mis lágrimas adquirieron el color de mi alma, el ocre invadió por completo  el  líquido cristalino, mis ropas se tiñeron  del color de la noche, el  castillo puro se quebró en pedazos. Escuché la voz del traidor, del violador a mis espaldas…
¿Por qué te fuiste?
Su puñal penetró sin piedad en el estómago  de aquél traidor, mi mano dirigió el arma desde  ese lugar a su espalda…La sangre roja salía  y salpicaba mi cuerpo como  grandes llamaradas de fuego, el filo cortó  huesos y órganos. El rostro del violador me observaba con sorpresa hasta que dividí su garganta en dos mitades. La masa corporal ante mí fue incinerada  rápidamente por mis nuevos sirvientes,  oscuros ahora, como  el Castillo.
Hace mucho tiempo…ardíamos brillantes… ¿Por qué me dejaste y dejaste todo a mi flama?
Mi odio  se extendió por China, y de mi salió la maldición, el miedo, la guerra y la furia. Ahora era una Diosa Cruel, temida por todos, alabada  por muchos. Mi  ser se bañaba en la sangre de los bondadosos, mi ser se bañaba y luchaba contra quienes se asemejaban a mí hacía ya siglos.
Robaste mi estrella.
Fue entonces cuando él apareció de nuevo, cuando decidió volver a la devastación que había provocado. Él, el ladrón de mi estrella, él, el forastero, el mendigo que mis sirvientes apresaban. Su deterioro me sorprendió, mi Guardián era irreconocible  en su desdicha, pero la estrella en su pecho lo desenmascaró.  En la soledad de mi habitación me acerqué a él “Yo pude ser una princesa, y tú un rey…pudimos tener un castillo y usar un anillo… pero no…me dejaste ir” susurré a su oído. Su sonrisa me sorprendió “Tienes en tus manos las dos partes de mi corazón”.  En mi pecho apretaba su puñal con fuerza, lágrimas negras recorrieron mi rostro en el instante que observé Mi Estrella en sus manos “Robaste mi estrella” susurré.
Él retrocedió y se sumergió en el lago que recorría mi aposento, el agua  color ónice se aclaró al instante, a pesar de la suciedad que cubría a mi guerrero. Mi estrella se elevó por los aires, junto con seis luces que salían de su andrajoso cuerpo. Me sumergí con él, a mí alrededor, el agua  se ensombrecía, poco a poco, el elemento se elevó a nuestro alrededor, las estrellas giraban con él.
Él, Mi Guardián, ahora, el ladrón de Estrellas, se ponía de pie frente a mí: “Realmente me heriste” susurramos al unísono, nuestras voces susurraban en mil lenguas distintas “Realmente me heriste”, repetimos. Mi mano  recorrió su cuerpo y las suyas el mío “Realmente me heriste” susurré mientras el agua descendía a nuestro alrededor y él caía de rodillas sobre mí. El puñal en su pecho debía haber acabado con él…
“Tienes las dos mitades de mi corazón”
Su rostro se colocó frente al mío, mis manos fueron al suyo. Las Estrellas robadas atravesaron mi cuerpo…Mi ser ardió con el suyo por un breve suspiro, hasta que la piedra secó mi cuerpo por completo, frente a mí, él se endurecía y se agrietaba con los ojos cerrados.  No pude dejar de mirarlo, y a través de su contacto fluían los recuerdos de Mi Guardián, las memorias ocultas de aquél ladrón de estrellas que buscó desesperadamente las partes de un Todo capaz de purificar el corazón de aquella mitad del suyo que había dejado atrás…de aquella persona a la que había amado sin dudar…
You stole my star La-la-la-la-la-la-la
'Cos you really hurt me, no you really hurt me
Si la piedra, en su frialdad pudiese derramar lágrimas, estoy segura que ambos derrocharíamos líquido cada instante en el que nuestra unión se fuera proclamada ¿Acaso  jamás tendríamos descanso?  ¿Acaso jamás dejarían de recordarnos el error cometido?
'Cos you really hurt me, no you really hurt me
'Cos you really hurt me, oh-oh you really hurt me,
Oh-ooh-ooh'
Cos you really hurt me, oh-oh you really hurt me







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