28 mar. 2012

Dos Almas//Humano


Humano

Sodoma, 5 años antes
Ya me había percatado de la presencia de aquél ser, sentía su mirada en mi nuca expectante. Pero aun así decidí ignorarlo (o ¿ignorarla? De cerca era una verdadera belleza), traté de que su mirada no me abrumara demasiado, después de todo, en mi vida había tenido un “choque” tan descarado con un…demonio.
Sonreí para mis adentros, esto iba a ser algo bastante divertido.

Sodoma, Hoy.
No podía pasar un segundo más con el riesgo de perder a Lucy dentro de mi ser. Por eso no podía dejar de besarla, de tocarla y de hacer el amor con ella; de alguna forma, ella percibía mi miedo por momentos, pero en el instante en que la besaba, que llegábamos al orgasmo, que  la hacía gemir y gritar de placer, Lucifer olvidaba todo y se dejaba amar sin rechistar.
Pero cuando llegó el momento de partir (dado que el “nos iremos mañana, lo prometo.” Se prolongó por tres días…pero esas palabras no las pronuncié yo nada más ¿eh?). Lucy me miraba con todo detalle, percibiendo las preocupaciones que ahogaban  mi mente.
―Eden― llamó.
Por mi parte, me concentré en conducir y mantener la vista en el camino. Asentí levemente sin emitir respuesta verbal.  
― ¿Qué pasa, amor?― preguntó mientras acariciaba mi mejilla.
―Nada…―farfullé, las cosas no irían muy bien si no respondía cuidadosamente― Falta poco…
―No, no falta poco. Tenemos el tiempo suficiente para hablar de lo que te preocupa… ―tomó mi quijada y me obligó a mirarla― No creas que no me he dado cuenta…
Me zafé de su agarre con un rugido.     
―No me pasa nada, Lucy, no seas molesta…
―No me mientas, Eden. Lo veo en tus ojos.―dijo muy seria, mientras pasaba su mano por mi brazo, erizando inevitablemente mi piel, dejé que su mano acusadora llegara a la mía, y la apretara con levedad.
―Prometiste no utilizar eso conmigo…―murmuré molesto. No me gustaba que sus instintos de tentación demoníaca influyesen en mí.
―No estoy haciendo nada. Lo prometí ¿Recuerdas? Como demonio no puedo romper promesas.
Era cierto, demonios, ¡en verdad me estaba poniendo nervioso! Tantos meses sin ella me afectaban bastante, el miedo no hacía más que crecer conforme pasaba el tiempo. Además estaba el hecho de haberla visto como una cáscara vacía, sin Gabrielle, sin Lucifer, solo un cuerpo semimuerto que abría los ojos y hacía lo que le decía sin  nada más: una jodida muñeca.
―Lu…
―Tiene que ver con Gabrielle ¿Verdad?― interrumpió molesta, al ver mi reacción (no me moví). Lanzó un rugido― ¡DEMONIOS, EDEN! ¡¿HASTA CUÁNDO VAS A ESTAR ASÍ?!
―Hasta que esté fuera de tu cuerpo― respondí con serenidad e indiferencia.
Suspiró.
―Pero ella no está en este momento, Eden― dijo hiperventilando― Me siento segura, puedo liberar…
―Cierta parte de tus poderes.―dije cortante.
― ¡¿Cierta parte?! ¡No me jodas!
―Lo lamento, Lucifer. Pero así tiene que ser…
Aspiré una buena cantidad de aire, no quería pelear con ella, no ahora. Pero las cosas se volvían cada vez más una ardua prueba a mi poca paciencia. ¿Es que no le bastaba con que Sibila me ordenase, prácticamente, no hacerle el amor hasta que fuese “totalmente seguro”? ¡¿CÓMO DEMONIOS IBA A ASABER SI ERA SEGURO O NO?!
…Está bien, admito que no pude con la tentación de hacerle el amor arriesgándola una vez, pero no estaba dispuesto a arriesgarla de nuevo permitiéndole dar rienda suelta a sus poderes, así fuese una sola vez de prueba. (No quiero que empiecen a pensar que una vez que hice el amor ella una vez, la cosa se prolongó por tres días, porque el riesgo era mínimo…o, bueno, eso creo… ¡Está bien, está bien! No volveré a hacer el amor con ella hasta que hayamos encontrado algo de información en Gomorra.)
―Eden…Es que esto no lo puedo creer…―suspiró.
¡¿Y CREES QUE YO SI, LUCIFER?!
Me encogí de hombros.
―Así son las cosas, Lucy― dije sin emoción en la voz.
―Me ocultas otra cosa…―murmuró.
Bien, hay un límite de paciencia para cada persona. Respiré profundo, evitando cruzarlo y comenzarle a gritar (¿Ven? no soy tan insensible).
―No hay nada…Es sólo que― suspiré (he comenzado mi cuota de suspiros, creo que podría extenderla un poco para seguir siendo bueno ¿Verdad?)― No quiero que se repita lo que pasó.
―Eden…―ella extendió su mano para acariciar mi mejilla.― ¿Es que te sientes culpable por todo esto…?
¡CARAJO!  ¡YA CALLATE DE UNA VEZ, DEMONIOS! (Ser bueno, debo ser bueno…) Suspiré nuevamente, negando con la cabeza.
―No es eso, cariño― dije con una sonrisa e inclinando el rostro hacia su mano.
Lucy suspiró a su vez sin convencerse.
― ¿Conoces a alguien que nos pueda ayudar en Gomorra, Eden?― se limitó a preguntar.
―Sí― respondí ignorando su tono.― Pero, en caso de que…
―También conozco a alguien. Pero…
―Iremos con otro. Sibila me dijo que si no lograban ayudarnos allá, tendríamos que buscar a más de sus conocidos.
―Así que en resumen, ninguno de los dos sabe qué pueda pasar.
Suspiré (Este es el tercer suspiro ¿No? Bueno, no recuerdo mi límite, pero  no creo que pueda llegar al cuarto con la lengua ponzoñosa de mi esposa, así que olviden lo de ser bueno)
―Precisamente.―dije asintiendo.
Lucy tragó en seco.
―Eden…
―Lu, cállate.
― ¿Por qué demonios me estás…?
― ¡Porque ya estoy perdiendo la paciencia! ¡Demonios, ya te dije todo lo que sé, todo lo que me preocupa!, ¡todo! ¡Absolutamente todo! ¡¿Qué  más quieres?! ¡¿Quieres que me arrodille y te suplique que me perdones por lo que te hice?! ¡¿Qué te diga que te amo y que no soporto la idea de perderte?! ¡¿Qué me da miedo hacerte el amor otra vez porque puede que te vuelva a perder?! ¡¿Qué no sé qué coño hacer para sacar a esa puta dentro de ti?! ¡DEMONIOS!
Golpeé el volante con la mano, preso de la ira y la histeria. No había más que rabia dentro de mi cabeza, siempre había sido así de impulsivo, mi paciencia jamás, JAMÁS, había sido demasiada. Pero,  no podía aguantarme en especial las pretensiones y suspicacias de Lucifer. Eso me molestaba más que nada…
…Aunque…que conste que reaccioné así porque me provocó. 
Ella tuvo la culpa, no tenía por qué mirarme de esa forma…
… Ella no tenía por qué temblar…
…ella no tenía por qué llorar…
…Ella no tenía la culpa de nada.
Ay, mierda.
―Lucy…―suspiré.― Amor, lo lamento…No te pongas así…
(De todos los demonios de los que me pude haber enamorado, tenía que ser del más llorón)
―Idiota― sollozó. ― ¡¿Por qué demonios piensas que…?!
Paró en seco. Y miró detrás de ella, sus lágrimas desaparecían, evaporándose poco a poco; dirigí la vista hacia el mismo sitio, en cuanto un chillido hizo vibrar la camioneta. Aparqué inmediatamente.
―No, Eden― suplicó tomando mi mano― No ahora, por favor. Arranca, tenemos que irnos…
Sabía que ella tenía razón, pero no podía evitar querer destrozar a esas cosas. Por ellas, principalmente, era que todo esto había pasado. Ellas me habían separado de Lucy, ellas habían hecho que Gabrielle entrara en mi vida…
…Un fuerte dolor me atravesó la sien, siempre ocurría cuando intentaba recordar lo que ocurrió ese día. Pero sabía que había sido por…
― ¡Eden! ―gritó Lucy― ¡Arranca! ¡Por favor! ¡No puedes enfrentarte a los ángeles ahora!
―No yo solo, querrás decir…― me quejé.
―Por favor, amor…por favor…― se sujetó a mi brazo con más fuerza. Suspiré.
―Por ti…― murmuré― lo hago por ti. 

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