9 jul. 2011

TBW Capitulo 10: "Coqueteo"

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“Coqueteo”

Los tres días de ausencia de Aart y Elly no marcaron algo significativo para ninguno. A expensas de todo lo que sucedía a su alrededor: el supuesto suicidio de Hefestio había sido motivos de habladuría por todos los rincones del mundo, aunque no había tocado los oídos de ningún ser humano, no había criatura, Aker o bruja (a excepción de ElyXzabeth) que no se hubiese enterado de la muerte del Joven Guerrero.

En su funeral se observaban miles de caras desconocidas para Aart. Pero sabía que, además de él, ningún otro tenía sangre pura corriendo por sus venas. Trató de apartarse de todos los abrazos y pésames que le ofrecían, mas no lo lograba con éxito hasta que consiguió subirse a la rama de un árbol lo suficientemente lejos del féretro de su “hermano”.

Ya él estaba harto de todo, la máscara de falsedad que se había colocado ese día comenzaba a pesarle demasiado, incluso estaba el hecho de estar las pocas noches pasadas leyendo constante y agotadoramente…

…sus ojos comenzaron a cerrarse poco a poco, al tiempo que el suave viento azotaba su rostro con delicadeza. En ese momento, justo antes de caer completamente agotado, divisó a tres figuras encapuchadas observándolo a lo lejos.

A kilómetros de ese lugar, Berith discutía fuertemente con la figura aparecida dentro de un espejo bañado en oro. Dada la oscuridad de la habitación, y la poca iluminación dada por las velas, sólo se lograba observar una difusa barbilla masculina dentro del espejo. Pero ese no era el caso del rostro deformado de Berith…

…Sus ojos brillaban con un rojo abrumante y su cabello parecía hundirse en su piel formando delgadas líneas que recorrían su frente en frecuentes pulsaciones, su rostro estaba eclipsado por una expresión fúrica que demarcaba de forma perturbante sus líneas de expresión, sus pómulos estaban divididos por dos líneas horizontales del color de la sangre que salían cual lágrimas de sus corneas ónice.

-¿Cómo seguiremos con esto?- escupió Berith con una voz llena de rugidos, los colmillos sobresalían de su boca de manera intimidante- ¿Ocultaremos la procedencia del chico?

-Es mejor que no se entere.- respondió la voz grave del hombre en el espejo con tranquilidad- Sólo tiene que saber lo necesario…de todas formas, no es muy probable que se relacione con él…

-¿Qué no es muy probable?- Berith parecía indignada.- Estaban juntos cuando los encontré…

-¿Él notó tu presencia?- preguntó el hombre del espejo con indiferencia, se oyó un murmullo creciente a sus espaldas mas en el reflejo no había nada más que oscuridad.

-Estaba demasiado débil- admitió Berith- Parecía demasiado aturdido como para detectarme.

-Entonces no debes preocuparte por eso, Condesa. Sigue las cosas tal cual el plan…y no permitas, por ningún motivo, que la bruja se escape de nuestras manos…

-Entendido.-asintió Berith.

Su rostro volvió a la normalidad y las velas se apagaron con una fría ráfaga de viento justo en el momento que Elly se acercaba a la habitación.


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-Berith, ya me voy al instituto- susurró Elly conteniendo la emoción oculta en sus palabras.

-¿Necesitas que te lleve?- dijo Berith con un suspiro mientras se levantaba de la cama frotándose los ojos.

-No.- la voz de Elly no delató emoción alguna, pero su corazón se estrujó con fuerza por alguna razón.- No…sería mucha molestia que me acercaras, no quiero llegar con el auto, podría levantar sospechas.- tartamudeó Elly, sorprendiéndose de sus palabras.

Tras un largo suspiro de Berith, y media hora en auto, la bruja se encontraba nuevamente frente al monumental enrejado del instituto. Elly colocó una de sus manos sobre el metal helado, dejando que el frío se colara por los oscuros guantes de cuero negro que ocultaban el precario color de sus uñas.

Avanzó, empujando la reja con decisión, al tiempo que escuchaba a Berith arrancar. En cuanto puso un pie dentro de los límites del patio, un presentimiento recorrió su cuerpo entero, haciéndolo temblar con violencia, su corazón comenzó a palpitar debocado, mientras que, en su espalda, la Marca Mortal se revolvía…

“Lo sabía…”pensó “Sabía que tomarían éstos días para reforzar todo…”. La Bruja Sangrienta aspiró profundamente, despejando todo pensamiento de su mente y dio otro paso, algo pareció liberarla y permitirle entrar al instituto sin problemas. Aunque su corazón no dejaba de latir apresuradamente, detrás de sí, comenzó a oír pasos mientras avanzaba…

…Era de madrugada, se había levantado demasiado temprano; eso lo sabía de sobra, pero su insistencia en largarse definitivamente de ese lugar no la había dejado dormir esos últimos tres días. La oscuridad de la estancia solo era parcial, pero el gran patio cubierto de césped, parecía solo una masa gris uniforme a sus ojos, el sol estaba aún por levantarse, no había demasiados estudiantes cerca, por lo que Elly no estaba completamente sola.

Pero no era posible escuchar tantos pasos en un ambiente tan desolado.

Elly continuó avanzando hacia dentro del instituto con decisión, ignorando los pasos que la seguían, sin mirar un segundo tras de sí, pero clavando la vista al suelo, temerosa de lo que se encontraba frente a ella. Continuó avanzando, cada vez más a prisa, los pasos comenzaron a retumbarle los oídos, provenían de distintas direcciones, parecían ser muchos, pero, ella sabía que al mismo tiempo no era nadie.

Se negó a mirar a otro lugar, el instituto estaba ya muy cerca, dentro de él tenía el presentimiento que aguadaba su seguridad, pero por más que avanzaba no conseguía entrar al recinto. Comenzó a correr desesperada, los pasos se multiplicaron, seguidos de una serie de arrastres. “No, no son demonios” pensó Elly con un nudo en la garganta. Como bruja, ella no podía hacer nada, no podía emplear artimaña alguna, no con humanos cerca, tampoco podía mirar a sus agresores, o, estaba segura,  la devorarían viva en menos de un segundo. Continuó entonces corriendo cada vez más aprisa…

…La desesperación comenzaba a brotarle por los poros, no era una sensación agradable, pero ella quería probar que podía con todo con lo que la amenazaran. Podría con todo. Se llenó con determinación y puso mayor empeño en sus piernas, en correr a más velocidad, ignorando los pasos que la seguían; que corrían tras su presa, tras ella. Continuó, con la vista fija en el suelo, que permanecía total mente inmóvil, no había cambio alguno a pesar de la velocidad a la que corría con tanta determinación…jadeaba incontrolablemente, los músculos comenzaron a cansarse por el esfuerzo, prácticamente buscaba lanzarse hacia adelante…cuando chocó con la espalda de alguien quien la tomó en brazos antes de caer al suelo.

-¡Lo siento mucho!- chilló Elly un tono más alto de lo que pretendía- De verdad…no vi por donde…

En cuanto la bruja alzó la mirada, se encontró con unos sorprendidos ojos verdes, que la recorrían con suspicacia.

-Tú.- dijeron al unísono.

Elly se quedó completamente aturdida, su voz se quedó atorada dentro de su garganta. Mientras el chico la enderezaba con rapidez y colocaba las manos en sus hombros para sostenerla.

-La verdad…-comenzó Aart.- Es que quería hablar contigo.

-Yo…-Elly habló antes de apretar los ojos con fuerza, aclarando su mente.- También quería hablar contigo. Pero…no pensé que vendrías hoy…- la incomodidad se escondía en su voz de forma molesta.- Lo siento…

-No, no- suspiró el chico, mientras retiraba las manos de los hombros de ella con lentitud- No te preocupes por eso…-arrugó la expresión un instante- Oye, disculpa, pero no recuerdo tu nombre…

La expresión apenada del muchacho, seguida del contacto directo con aquellos ojos verdes hizo crecer la duda de revelar su verdadero nombre dentro de Elly, mas ella consiguió la determinación para mentirle.

-Eryn, y tú eres Aart ¿o me equivoco?- casi por instinto, la bruja entornó los ojos.

-Así es.- respondió con una sonrisa expresada en sus ojos, mas no en sus labios.- ¿Podrías…?

Las campanadas sonaron estrepitosas, dando el inicio de la primera hora, interrumpiendo al chico en medio de su pregunta.

-Bueno, supongo que hablaremos más tarde- farfulló él con desgana.- Estamos en la misma clase ¿cierto?- por alguna razón, a Elly le pareció que fingía ignorancia a propósito.

-Sí, así es. Pero no nos veremos hasta después del descanso, iniciamos con Gimnasia ¿recuerdas?- por más que pretendiese ser una adolescente normal, esa conversación parecía una comedia…es decir, ¿no habían presenciado antes el “suicidio” de su hermano? Por qué demonios todo iba tan “normal”.

-Uhm… es verdad- convino Aart- Encontrémonos en el Salón de las Estatuas, luego de la primera hora ¿Te parece? De verdad quiero hablar contigo…

Elly se limitó a asentir y a pronunciar un: “nos veremos allá” antes de que él se alejara.

En cuanto la bruja le dio la espalda, un pensamiento inoportuno la hizo sonreír con ironía. El chico, en ningún momento le había dicho su apellido. No podría averiguar mucho solo con ese nombre tan utilizado. 

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Aart caminó por el pasillo con la sonrisa bailándole en la comisura de los labios a pesar del dolor que quemaba su muñeca izquierda. La chica ya estaba muy interesada en él, y sin duda, eso representaría un buen camino para sus planes. Aunque estaban a un ápice de haber fallado.

Al conseguir un pasillo oscuro y completamente deshabitado, el  Aker pegó su espalda a una de las paredes y se deslizó hacia el suelo. Eso ha sido realmente difícil, pensó.

De haberse “encontrado” con la chica sólo un segundo antes, las cosas no hubieran resultado tan fáciles…

…Esa madrugada ni siquiera había esperado a que el reloj superara la medianoche para conducir con rapidez al instituto. Debía iniciar con todo lo más pronto posible, pero no contaba con que sus preparativos conllevasen a romper una gran cantidad de maldiciones y hechizos impuestos sobre la construcción en su totalidad. No había rincón en todo el instituto que no fuese tocado por la mano ponzoñosa de una bruja, al parecer, ellas querían que todo estuviese controlado, que la trampa fuera puesta para que ninguno de los seres que estuviesen entre los estudiantes se pudiesen percatar de sus intenciones y poder atacar con celeridad.

Pero Aart había llegado antes de medianoche, antes de que el olor de la magia fuese ocultado por el de un Día Recién Nacido. Por lo que se encargó de emplear todas las artimañas posibles para interponerse en los planes de las brujas, aunque eso le robó una buena parte de sus energías…

Eryn tropezó con él unos segundos después de haber desecho a los Rastreadores, lo cual, por mucho que sonase paranoico, para él no había sido una simple casualidad.

-No existen las casualidades en este mundo, Aart- se dijo a sí mismo en tono reprochante.

Se quedó en el suelo durante las horas de clases (como lo había hecho en “algunas” ocasiones en sus anteriores etapas estudiantiles) a la espera de encontrarse con la extraña chica.

Las campanadas marcaron su partida, se ocupó de contar muy bien los pasos para dar un retraso prudente en el encuentro. Por alguna razón, el cinismo le gustaba a las mujeres un poco, y tardarse unos minutos cuando él había organizado el encuentro era un arma sencilla para obtener un interés total en la chica. 

Pero, desafortunadamente, la susodicha no se encontraba en el lugar acordado. Por lo que tuvo que esperarla un rato en el Salón de Las Estatuas, el cual no era más que un anexo a la sala del club de artes donde se podían observar alguna replica de obras famosas en el mundo. Aart jamás había tenido especial interés en cosas como esa en ningún momento de su vida, por lo que decidió tomarse la molestia de pasear un rato observando las estatuillas…cuando una de ellas llamó su atención.

Se preguntó si realmente el símbolo de los Akers debía estar en ese lugar, además, parecía más bien escondida, en un pequeño estante al fondo del salón. La figurilla de la cabeza de un cabrío sobre el pentagrama hecho de mármol casi no lograba distinguirse a simple vista, pero era notable para él…sobre todo en ese manto de lino rojo.

El joven Aker se acercó a la figura y la tomó automáticamente. Al contacto con la mano del muchacho, ésta comenzó a despedir una gran humareda y se comenzó a calentar cada vez más. Pero Aart no hizo caso y se concentró completamente en los ojos de la figura sobre su palma temblorosa…

La cabeza del cabrío se fundió en su mano con lentitud, Aart empezaba a sentir un dolor ardiente y sofocante, pero no emitió sonido alguno. Incluso su rostro no mostraba emoción alguna, ni siquiera cuando la cabeza con el pentagrama pasó a formar parte de su piel en una quemadura brillante y negra que consumía la palma de su mano lentamente… Con la misma lentitud, apareció un escrito que rompía su piel con audacia pero no dejaba salir sangre alguna…

“Bien hecho, Aart, hermano Si estás en éste lugar significa que has planificado el encuentro con tu ´morena misteriosa´. Un consejo, sé prudente, ella no será un obstáculo. (O al menos eso pienso) Pero si observas cualquier comportamiento extraño, no dudes en matarla hermano. No sé qué es ella en realidad, pero los que te buscan a ti, también la buscan a ellaes extraño, pero te conviene que la tengas de tu lado
                                                 No creo que esté vivo ahora, así que sé astuto,
                                                                                                                     Hefestio.”

-No me jodas, Hef.-siseó Aart cerrando su mano en un puño lleno de rabia.

Tengo que mover las piezas de todas formas…, pensó dando un suspiro. Cerró los ojos tratando de pensar con claridad, en cuanto sintió una presencia entrar en la sala. Se dio la vuelta simulando recorrer el recinto cuando se encontró con esos ojos lobunos mirándolo sorprendidos.

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Elly se sintió completamente nerviosa, no contaba con que el chico llegara antes que ella. Se sintió como una tonta adolescente en cuanto éste se acercó a ella, no podía creer que el interés por ese extraño humano creciese tan rápido en tan poco tiempo. Habían pasado ya demasiados años desde que se volvió legalmente una adolescente, había ya pasado por tanto y sabía cómo coquetear apropiadamente, pero este niño la obligaba a volverse nerviosa y trémula inevitablemente.

-Pe…-se aclaró la garganta- Perdona la tardanza, ¿Te hice esperar mucho?

Rayos, que estúpido cliché, pensó Elly, lo que sigue es: “No te preocupes, llegué antes” ¿no?

-La verdad es que sí- balbuceó el muchacho con expresión severa.- Y eso que me retrasé un poco…

Veo que no.

-Um…-Elly olvidó la timidez y se cruzó de brazos.- Lo siento, entonces. ¿Qué querías hablar conmigo de todas formas?- añadió con brusquedad.

-¿Tienes prisa?- refutó él inmediatamente con voz neutra.

Elly alzó una ceja, completamente conmocionada por la actitud tan difícil de clasificar del humano frente a ella.

-N…no, pero…-tartamudeó la bruja con tono cauteloso.

El chico sonrió de forma cálida, para ella eso fue la señal de bajar un poco la guardia.

-Entonces, demos una vuelta…así podremos hablar con tranquilidad…

Aunque Elly siguió al chico en cuanto éste comenzó a caminar y abrió una puerta de cristal que los sacaba de aquél salón misterioso, repleto de estatuas de muchas épocas y obras de arte colocadas estratégicamente para que pareciese, de alguna forma, la cúpula de la Sixtina. No pudo evitar preguntar, una vez que observó el jardín lleno de árboles y más estatuillas colocadas entre éstos…

-¿Por qué insistes en retrasar nuestra conversación? Allí estábamos completamente solos…

Aart se encogió de hombros.

-No me gustaba ese ambiente, además, mientras más tiempo pase contigo…mejor.

Elly se recordó a sí misma quien era, para evitar detenerse y marcharse indignada. El chico estaba… ¿Coqueteando con ella? La bruja simuló no oír el comentario y suspiró.

-Creo que ya estamos en un lugar mucho mejor, ¿no te parece?- dijo ella mientras observaba el banco de mármol a la sombra de un gran árbol cuyas ramas se movían despacio por el suave viento invernal.

-Supongo que sí.-sonrió Aart a modo de respuesta y se sentó en el banco. Ella hizo lo mismo sin mucha convicción.- Ahora, Eryn. Seré franco, quiero preguntarte unas cuantas cosas sobre el día de la muerte de mi hermano…- mostró entonces una cara completamente seria, pero serena.  

Elly suspiró y decidió mostrarse insegura.

-Eso es algo…difícil. Aunque sé que para ti es peor, pero tienes que entender que no veo gente morir así todos los días…- miró directamente a los ojos del chico, no mostraban expresión alguna. Traducción: no se había tragado su farsa.

-Entiendo…-susurró con tono comprensivo a pesar de todo. Elly dudó entonces.- Pero, necesito que al menos me digas lo que viste…-sus ojos quedaron ocultos por sus párpados por un segundo, luego la miró directamente con aquellas esmeraldas brillantes y encantadoras.- Tu afirmaste que no fue un suicidio…

-Es cierto.- admitió Elly tratando de apartar la mirada de sus ojos, los había visto por demasiado tiempo…podía empezar a caer en la tentación de decir absolutamente todo lo que sabía- Pero, sólo recuerdo vagamente una especie de mano brillante que sostenía su cuello, luego cayó…todo fue muy rápido…

-Sí…-guardó silencio unos instantes- Todo fue muy rápido ¿No te parece? Creo que desde una altura así…

Elly negó con la cabeza tratando de desviar la mente del chico con delicadeza.

-Puede que para nosotros haya sido rápido. Estábamos asustados…

-Bueno, en eso tienes razón.- concedió, Aart.- Pero es que pensaba…

-Créeme.- interrumpió Elly ofreciéndole una sonrisa cálida.- He estado pensando lo mismo estos últimos tres días…no logro sacarme la imagen de tu hermano de la cabeza… pero he estado investigado – cosa que no es mentira- y hay efectos traumáticos que bloquean el cerebro y no le permiten ver las cosas con claridad…

Aart suspiró una sonrisa.

-Visto de esa forma…creo que me estoy volviendo algo paranoico…

-Eso es normal, con lo que vimos…

-No, no es solo eso…es que- suspiró, parecía dudoso- juro haber escuchado la alarma del instituto antes de que nos encontráramos con eso…

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Aart se había decidido a lanzar la pregunta del millón antes de que la chica siguiese inventando estupideces, esperó un segundo, observando cada gesto y cada reacción por su parte.

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Elly decidió utilizar la contraparte más humana que se le pudo ocurrir.

-Eso, ahora que lo dices…es extraño…-dijo la bruja con el ceño fruncido.- Pero también lo es que nos encontráramos en ese lugar justo en ese momento…es todo tan raro…

-¿No recuerdas… cómo llegaste a ése lugar?- el chico se sorprendió abiertamente.

-La verdad es que no…es como si mi cerebro hubiese borrado esa parte, no lo sé, en un momento caminaba hacia al baño y en el otro te gritaba para que no te acercaras a él…

Elly se ocupaba de sonar lo mas creyente posible, por lo que se abrazó a sí misma dando un escalofrío casi imperceptible.

-¿Tu…si recuerdas cómo llegaste allí?-preguntó Elly, fingiendo angustia.

Aart sonrió.

-Estaba buscando a mi hermano, por la alarma que sonaba…eso es lo que recuerdo…

-Pero yo no recuerdo ninguna alarma.-refutó Elly inmediatamente. Demonios, fui demasiado de prisa, pensó decidió entonces agregarle un toquecito de histeria a la frase- Esto me asusta demasiado, ninguno de los dos sabe bien lo que sucedió y…

Aart apoyó una de sus manos en el hombro de la chica. Lo cual extendió una sensación tranquilizadora en el cuerpo de la bruja, un calor que la hizo sentir extraña, pero bien.

-Hey… lamento haberte preguntado esto así…-susurró con tono cálido.
Elly negó con la cabeza.

-Estas en todo tu derecho…-murmuró ella bajando la mirada.

-Te equivocas, no tengo derecho alguno de lastimarte…

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Aart hizo salir el arma ponzoñosa con la frase que acababa de pronunciar, la chica estaba mintiendo indudablemente, pero el Aker no estaría satisfecho hasta observar más reacciones por su parte…y esta fue la mejor.

Sus ojos dejaron ver una mirada de verdadera angustia.

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A Elly se le escaparon las palabras de la boca al sentir el tono de arrepentimiento del joven humano. De alguna manera, el pensar que lo había lastimado con su sarta de mentiras sin control le dolía de forma extraña.

-Pero no lo hiciste…- Elly se mordió la lengua unos instantes- No…no de la forma en que…

-Oye…-él sonrió una vez más, acercando su cabeza a la suya para mirarla a los ojos directamente.- Relájate un poco, no sientas que me estas atacando ni nada, fui yo quien te trajo aquí…

Elly asintió y no pudo evitar inclinar su rostro hacia un lado y dirigir la mirada a los labios del chico, finos y provocativos…La bruja reaccionó rápidamente y se separó unos milímetros controlando sus impulsos indeseados.

Sonó el timbre.

-Bien tenemos que…-comenzó Elly, pero él no se movió un milímetro y continuó con la mano puesta en su hombro.

-Escucha…-tartamudeó el chico mientras se lamía los labios.- Me gustaría que…

-¿Qué…?- susurró Elly muy bajo.

-Nos encontráramos aquí de vez en cuando, o si no…bueno, es que…-el chico desvió la mirada y se aclaró la garganta, parecía nervioso. Elly frunció el ceño- Desde que te vi, quise hablar contigo…y no quiero que sea por esta clase de cosas a decir verdad…Digamos que esto no salió como lo esperaba.-hizo una sonrisa algo tímida

-¿Pero entonces por qué no me habías hablado antes?- soltó Elly inconscientemente. Se tapó la boca de forma espontánea.

Aart se echó a reír, su risa era relajada y completamente tranquilizadora. A los ojos de Elly parecía algo mágica.

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Porque antes no me servías para nada

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-Porque habían pasado algunas cosas luego del primer día…y pues, estaba algo… ¿emo?, podría decirse- dijo relajado y nervioso a la vez.

Elly trató de recordar que eran adolescentes y que  durante esos tiempos los “niños” utilizaban un lenguaje extraño y diferente, lo que le daba a ella una sensación de confianza desmedida. Aquél no era más que un simple humano, no podría llegar a herirla nunca…o al menos no de la manera en que lo habían hecho antes.

-Umm…Yo estaba igual- admitió.- pero supongo que ahora, podremos conocernos mejor.

-Exactamente- concluyó él.



Una vez que Elly y Aart saliesen de ese lugar, los días no serían tan monótonos como antes. Para Elly en especial,  su mundo comenzó a centrarse alrededor de aquel chico de ojos verdes, no dejaba de pensar en él un segundo del día, no dejaba de tenerlo presente a cada instante;  incluso en sus sueños. Los cuales eran cada vez más realistas y salvajes, el chico aparecía en ellos ofreciendo sus mejores atributos; los que iban más allá de sus hermosos (y penetrantes) ojos verdes y sus finos (y provocativos) labios.

La Bruja Sangrienta no podía recordar ningún momento durante el instituto en el que él no estuviese con ella, observándola, sonriéndole, o simplemente hablando. A pesar de no ser el único que se acercara a ella, con lo ligera que se había tornado su personalidad desde sus momentos con Aart los humanos se acercaban a ella con mucha más confianza, además Berith se había dejado de preocupar por ella…todo era diferente.

Y ella debía admitir que se volvía cada vez más distinta, su mundo estaba tan volcado en aquel chico que incluso había olvidado el hecho de que habían tres poderosas brujas dándole caza, su mente estaba tan desviada que cometió el error de bajar la guardia una semana, lo que les permitió a las Hijas de la Oscuridad hacer su jugada y abrirle los ojos a la bruja definitivamente.



Elly había salido de clases de gimnasia, se había dado un baño y necesitaba pasar unas cuantas horas a solas. Traía con ella unos cuantos libros para hacer uno que otro deber atrasado, incluso otros recién comprados para poder distraer su mente del muchacho unos segundos. Todo eso la ayudaba, era irónico que las cosas que antes le colmaban la paciencia eran ahora su “salvavidas”, era irónico que sus intenciones con el chico salieran tan bien, era irónico que su plan de conseguir pareja fuera tan bien encaminado (aunque el chico se mostrara tan distante algunas veces y no hablaran nunca cosas de “pareja”)…

Espera un momento.

Todas esas cosas estaban yendo…demasiado bien. Parecía que todo estuviese diseñado, como si estuviese siendo manejada por hilos invisibles. Pero, aun así, no podía evitar estar algo insegura con respecto a él, aunque siempre hablaban, la actitud Aart era demasiado normal.

Nuevamente, sus pensamientos se volcaban en aquel chico.

Elly suspiró deteniéndose, pero sus pies tropezaron con algo y casi cae al suelo de cara pero se  logró sostener por su misma pierna…No obstante, al ver con el pie de quién había tropezado se cayó para atrás.

-¡Ag!-farfulló en cuanto su trasero tocó el suelo de golpe, dirigió la vista hacia el chico…

…Aart dormía profundamente a la sombra del árbol, estaba en posición prenatal, respirando acompasadamente, sus cabellos eran movidos con lentitud por el suave viento matutino y…no llevaba la camisa puesta. Elly observó su torso desnudo con admiración, su musculatura definida en su pecho amplio y sus brazos fuertes que se tensaban suavemente a causa de su sueño, dejando ver las delgadas y delicadas venas que recorrían su antebrazo. En su costado había una línea delgada que ascendía hacia sus costillas: una cicatriz. Una cicatriz que era deformada tenuemente por la definición de los músculos de aquél pálido chico…

Reunió toda la fuerza de voluntad para llamarlo.

-Oye, Aart. No puedes dormir aquí…-gateó por el suelo y le movió el hombro con levedad.

-No molestes, Hef…-respondió arrugando la expresión. Elly sintió un estrujón en el pecho.- Déjame dormir un poco…

-Aart…-susurró Elly muy bajo. Recurrió entonces a una mala costumbre que tenía con él: entrelazar la mano en su cabello.- Oye, ya despierta te vas a enfermar…

-Uhm…- balbuceó, luego abrió los ojos de golpe- ¿Eryn?

Aart suspiró desperezándose y se sentó de pronto. La mano de Elly seguía en su cabeza por lo que éste la tomó y se la estrechó, la bruja se quedó observándolo, desde sus hermosos ojos verdes hacia su torso desnudo, deteniéndose deliberadamente en cada escalón por debajo de sus pectorales hasta su vientre. Poco a poco, los colores se le subieron al rostro.  

-¡Ponte la camisa!- soltó Elly automáticamente, tratando inútilmente de apartar la mirada.

El chico soltó una risotada.

-¿No te gusta así?

¡Sí!

-¡No! ¡Te vas a resfriar!

-Ya, ya…te va a dar algo…-la sonrisa seguía sin desaparecer de su hermoso rostro, cosa que a Elly le perturbaba cada vez más.

Se colocó la camisa con rapidez, dando un largo suspiro. Elly no se había percatado de que eran los únicos en esa sección del jardín, tan apartado del instituto…

-¿Qué hacías aquí, Aart?-preguntó de forma inconsciente, tenía un mal presentimiento.

-Tomaba una siesta…como es evidente.- alzó una ceja.- Gimnasia me dejó agotado… ¿Qué pasa?- preguntó al ver como Elly mantenía su seriedad.

-No…lo sé…-mintió.

Si lo sabía. Había sentido eso mil veces antes, ese escalofrío que recorría su espina dorsal, esa sensación de ojos puestos en ella. La bruja se levantó  rápidamente, miró las esmeraldas brillantes de su amigo con un nudo en la garganta y dijo:

-¿Me esperas? Tengo que ir…

Elly no pudo terminar su frase, salió disparada  del suelo y su espalda dio contra un árbol quitándole todo el aire de los pulmones y dejándola inconsciente en el suelo.


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Aart sintió como la rabia lo recorría entero, Eryn era suya. Era su presa y no podía dejar que nadie la dañase.

-¿Quién eres?- siseó el Aker al tiempo que sus ojos se coloreaban de amarillo y sus pupilas se rasgaban en una fina línea negra.

Un fuerte viento sacudió el cabello y las ropas del joven, causándole unos cuantos cortes en el rostro y en los costados, luego, la ventisca cambió su dirección y fue directamente a donde Eryn se encontraba, inconsciente y  alejada de todo lo que sucedía. Rápidamente Aart se interpuso en la trayectoria del viento y lo cortó con su mano desnuda, la fuerza de la ráfaga dividida en dos quemó una buena parte del pastizal a su alrededor y levantó sus ropas.

La mano del chico comenzó a sangrar en menos de medio segundo, sin detenerse, mas él no parecía preocupado por esto. Las gotas comenzaron a volverse cada vez más gruesas, hasta que de ellas se formó una vaina de color negro brillante, la empuñadura apareció en su mano en cuanto la volvió un puño tembloroso.

-¿Quién eres?-repitió Aart desenfundando la espada plateada brillante. La cabeza del cabrío en la empuñadura pareció rugir en cuanto la sangre del chico entró en contacto con esta, parecía que su rabia inundaba por completo cada tramo de su cuerpo.

-Quédate tranquilo, joven Aker- dijo una voz gruesa, una voz potente de mujer.- No quiero lastimarte, al menos por ahora…-una risa apagada comenzó a escucharse entre los árboles.

Aart observó los alrededores con cautela, no podía ver de dónde provenía la voz, pero sí las finas oleadas de viento que sondaban a su alrededor, peligrosas. El Aker respiró profundamente y cerró los ojos…

-No te conviene encontrarme, Fauno…

-Sabes mi nombre, Bruja.-escupió Aart con sequedad- No intentes ocultarlo.

La voz rió una vez más, de forma muy abierta y burlona.

-Muy perceptivo, Aart.-convino la bruja.- Pero nuestro encuentro deberá retrasarse un poco más…aunque tienes que saber…no fui yo quien asesinó a tu hermano…

Aart puso los ojos como platos, la bruja comenzó a reír y la ventisca que sondaba alrededor de ellos se volvió un remolino que desapareció rápidamente. El chico envainó la espada nuevamente y esta desapareció, se dio la vuelta para despertar a la chica que yacía inconsciente en el suelo. Al tomar sus hombros, notó que ella temblaba levemente…

-¿Eryn…?- llamó Aart moviendo sus hombros con suavidad.

Eryn abrió los ojos con lentitud, su expresión era muy contraída.

-Aart… ¿qué?-susurró Eryn- ¿Qué pasó…? ¿Yo…estaba…tu?

-Shhh…te desmayaste, tonta.-sonrió el Aker a modo de respuesta.- Ven tenemos que ir  a la enfermería…

-Pero…no…-negó con la cabeza varias veces, estaba asustada. Desde que la conoció, jamás le había parecido tan humana como ahora.-Aart…tú…tú…estabas…

El Aker suspiró y la rodeó con sus brazos, pasando uno de ellos por debajo de sus rodillas y el otro sosteniendo su espalda.

-Tengo que llevarte a la enfermería…estas temblando mucho.

-Me…me siento mal…

-Lo sé- le dio un beso en la frente que calmó sus temblores un poco- Te golpeaste muy fuerte, lamento no haber sido más rápido…

-No…no fue… ¿Dices que me desmayé?

-Shh…es mejor que no hables, estás muy pálida, Eryn.

La chica guardó silencio automáticamente pero no dejaba de temblar con levedad. Aart la apretó contra su cuerpo a son protector, caminaba despacio, con cuidado de no marearla aún más. Él era consciente de que ella se había lastimado bastante, y que tenía alguna que otra cortada en su cuerpo, por lo que no dudaba en llevarla con Amanda cuanto antes.

Ya había sonado el timbre, por lo que los pasillos estaban prácticamente despoblados. Eryn estuvo muy callada todo el trayecto, Aart no estaba seguro si hablarle o no, pero era mejor dejarla tranquila un rato.

-Abuelita…-llamó Aart en cuanto entró en la enfermería.

-¡Oh!- exclamó la mujer sorprendida- ¡¿Qué ha pasado?!- fue corriendo a abrir las cortinas y acomodó la camilla para que Aart colocase a la muchacha sobre ésta.

-Se desmayó…-explicó el Aker, dudoso.

La anciana pareció sorprendida por unos instantes, y colocó la mano sobre la frente de la muchacha que seguía sin decir una palabra, pero no dejaba de temblar.

-¿Haz comido bien, cariño?

Eryn asintió una vez y miró a Aart con angustia en los ojos. No parecía querer hablar, pero si sabía lo que a Amanda le pasaba por la cabeza. El chico sonrió, acariciando el cabello de su “presa”.

-No está embarazada, abuelita.

-Es bueno saberlo- suspiró la anciana- Parece una recaída momentánea, buscaré algo para hacerle recuperar las fuerzas. Mientras tanto…

-Me quedaré con ella.-dijo con tono tranquilizador.

Tras decir esto, Aart tomó la mano temblorosa de la chica que estaba enguantada, como siempre. Ahora que lo pensaba mejor, él nunca había tenido la oportunidad de preguntarle sobre la razón de eso. Pero justo antes de abrir la boca, Eryn lo interrumpió con voz trémula y apagada.

-No me quites los guantes, Aart…por favor- suplicó.

-¿Sufres de alguna enfermedad, Er?-preguntó Aart con suavidad mientras extendía una de sus manos y la entrelazaba en el cabello de la chica.

-Podría…decirse- suspiró ella- Por favor, no preguntes más…-sus ojos se humedecieron tras decir esas palabras.

-Shh… Está bien, quédate tranquila.- apretó su mano con delicadeza- Descansa un rato…- clavó sus ojos en los de ella, aunque lobunos, parecían bastante tristes y desolados.

Aart aflojó el agarre un poco y se alejó sólo un milímetro para observar su reacción. Fue más rápida de lo que esperaba…

-Por favor no te vallas, Aart- suplicó Eryn con voz ahogada- Estoy muy asustada…

El Aker reprimió su sonrisa de triunfo, como siempre, sabía que el arte de la gloria estaba en la espera y la absoluta paciencia. La chica ya era suya por completo. Se acercó a ella con lentitud, soltó la mano de la chica para acariciar su rostro que recuperaba poco a poco su tonalidad tostada; con la misma velocidad, apoyó sus labios sobre la comisura de los de ella por un largo segundo. Luego, se dirigió a su oído para susurrarle, procurando que su aliento rebotara contra la piel de ella de forma seductora…

-Jamás te dejaré, debes estar segura de ello…-se alejó un poco de ella y le sonrió de forma cálida- Eres mi mejor amiga en éste lugar…

-¿Sólo tu amiga, Aart?-preguntó dudosa.

El Aker hizo amagos de sonreír y comenzar a hablar, pero Amanda entró de sorpresa con una bandeja llena de cosas que Aart no pudo divisar. La mujer le pidió amablemente que se marchara a su clase y lo sacó del cubículo en menos de dos segundos.

Al parecer, las mujeres mayores tienen un instinto latente; pensó Aart con una sonrisa en el rostro.

Toda una semana tratando que la chica se interesara cada vez más en él. Toda una semana en que su mandíbula le dolía de tanto sonreír, así como su cuello de tanto observarla.

Aunque, con tanto tiempo detallándola, le parecía aún más hermosa desde que la vio por primera vez. Eryn era una belleza: aquella espesa melena negra que ondeaba en su espalda y que con dificultad lograba ocultar ese angular y perfecto rostro de expresión totalmente fiera, enmarcada por esos hechizantes ojos rojizos, lobunos. Más allá de su rostro estaba ese esbelto cuello que abría paso a su perfecto cuerpo: todo en ella era sensual y provocativo.

El Aker suspiró, pagado de sí mismo, quizás fuese algo cruel por su parte. Pero se había llegado a interesar bastante en aquella chica a expensas de todo lo que pudiese ocurrir…aún si al final tendría que acabar con ella luego de obtener “todo lo que quería”.
Ж

Una vez que hechizó a la anciana para que la dejase salir de la enfermería. Elly, con el pecho comprimido y la respiración entrecortada, salió disparada hacia el Salón de las Estatuas. Pasó de largo los rostros pétreos que la observaban, para ella, de forma aterradora y abrió la puerta hacia el jardín.

No pudo ir más allá.

Cayó al suelo de rodillas; llorando desconsolada. Aart, el Chico de Ojos Verdes, Aart, su único amigo en ese lugar (aunque, muy en lo profundo no quisiera que fuera sólo eso), Aart, quien inevitablemente se había llevado una buena parte de su corazón, era en realidad la cosa más peligrosa y mortal para ella, como para cualquier bruja: un feroz Aker.

Para EllyXzabeth eso fue como un golpe de lleno en el rostro, ¿Acaso siempre tenía que enamorarse de la persona equivocada? ¿Por qué a quienes decidía ofrecerle su corazón siempre resultaban sólo más heridas para éste? Además de su desapego a los humanos, ésta era la verdadera razón por la cual se había mantenido tan alejada de las “relaciones”. Estaba ya cansada de siempre caer en el círculo vicioso, y doloroso, que era enamorarse de cualquier persona.

La llamada Bruja Sangrienta estaba ahora destrozada, aterrada e insegura. A pesar de todo lo  vivido, jamás se había sentido de esa manera: manipulable cual títere y frágil como hoja. De hecho, ahora que lo pensaba, ella no tenía ni idea de cómo sus defensas habían flaqueado tan fácil y tan rápido.

Comenzó entonces a analizar las cosas con más calma, se secó las lágrimas de los ojos y se recostó de la pared dejando la vista fija en el banco donde Aart y ella habían tenido su primera conversación. 

Todo lo que había ocurrido, desde que llegó a ese instituto, de alguna forma tenía relación con él…primero, aquel muchacho poseído había intentado asesinarlo (pese al encuentro anterior con ella), segundo, la muerte de su hermano (quien debió ser un Aker al igual que él), y por último, fue rodeado por los hechizos de Dino…Las Grayas lo buscaban a él.

…o acaso ¿no era así?

Elly evocó los efusos momentos de consciencia de hace unos momentos, justo cuando su espalda dio contra el árbol. Aart se había alzado para protegerla, los ataques de Dino no iban dirigidos a él…sino a ella.

La Graya había dicho: “No quiero lastimarte, al menos por ahora” justo antes de que Elly se sumiese en la inconsciencia debido al impacto de la noticia y al dolor creciente de sus heridas. La mente de EllyXzabeth estaba hecha un lío, las Hermanas Oscuras pretendían acaso ¿asesinarlos a ambos? O ¿Separarlos definitivamente?
           
Elly sentía aún el beso de Aart en la comisura de sus labios, era tan cálido, tan dulce y tan…placentero. El Aker no debía tener idea alguna de que la chica a la cual pretendía era en realidad uno de los entes que más odiaba. Porque sin duda lo hacía, ella lo había sentido al percibir el aura asesina que despedía en cuanto Dino inició su ataque. Además, él la había protegido…

La Bruja Sangrienta dio un largo suspiro, las cosas iban de mal en peor. Y ahora, para ella, ese mágico instante en la enfermería parecía indicar el momento de su desdicha. El camino hacia la desgracia para ambos, iniciando con el llamado “Beso de Judas” que, de alguna forma, ella estaba orgullosa de haber recibido.


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