10 abr. 2011

TBW Capitulo 4: Interrupción


Aart sintió como la muñeca comenzaba a arderle con intensidad. Había un aquelarre cerca, eso era más que seguro.

-Demonios- siseó entre dientes .Tuvo que reprimirse para no llamar a su “hermano” a gritos.

Estaban cerca, estaban demasiado cerca. La chica se le había escapado, para completar la situación. La chica, estaba seguro de haber escuchado el nombre de Elly Kedwards, más que seguro. Pero tenía un fuerte dolor de cabeza que no lo dejaba enfocar bien sus pensamientos. Salió disparado del salón de clases, no muy seguro de a dónde se dirigía, cuando una voz bastante conocida se escuchó en lo más profundo de su mente…

                                                   .”Si…culpable…una…bruja…”

Como siempre, siseante y entrecortada. Aquella voz, que había escuchado hace años…cuando todo sucedió, recordaba aquellos labios hablándole, pero su rostro era indefinido. Los recuerdos nunca eran claros, pero siempre venían de golpe, en el momento menos oportuno… La mente se le inundó de gritos, pero fueron interrumpidos por la exigente voz de Hefestio.

-¡Aart! ¡¿Qué demonios estás haciendo aquí?!

-Hef…están…

No pudo terminar, se escuchó un fuerte golpe en toda la escuela, seguido de una gran exclamación por parte de los alumnos. Algo había estallado, para Aart eso no era más que una señal de ataque.

Giró sobre sus talones automáticamente sin escuchar los gritos de Hefestio. No importaba, ellas habían comenzado, así que él no se iba a quedar con los brazos cruzados, siguió avanzando sin mirar atrás hasta encontrarse con una gran humareda. Alumnos corrían despavoridos y gritando, sus ojos, desorbitados, no veían a nadie en particular…

Aart sonrió, pero su sonrisa no indicaba nada de amabilidad. Esa sonrisa era el reflejo del sadismo que sentía recorrer por sus venas. Tontas, pensó. Pero justo en el momento en que sus ojos verdes se coloreaban de un amarillo intenso y que sus pupilas se alargaban, alguien lo tomó por el brazo, lanzándolo hacia atrás. Dio  contra el suelo al cabo de unos segundos, totalmente confundido.

Lo último que alcanzó a ver fue una larga melena negra ondeada por el viento… Luego de eso, todo se volvió completamente oscuro…



Ж

Elly reconocía esa sensación de escalofrío en su espalda. Reconocía ese olor en particular, maldijo por lo bajo antes de tomar el celular. No podía hacer magia, Berith se lo había impedido al levantar la barrera, pero la situación ameritaba medidas inmediatas. La diablesa atendió al primer tono.

-¡Berith!-Gritó Elly.- ¡Berith, necesito mis poderes ahora mismo!

-Elly, por favor… Tienes que entender…

-No, ellas están aquí. Berith, es importante…No han escatimado, esto está lleno de humanos…-en la mente de Elly apareció repentinamente el Niño de Ojos Verdes. Sacudió la cabeza varias veces.

-Elly si te devuelvo tus poderes ahora te culparán por todo…

-Lo sé, pero tampoco pretendo morir aquí, Berith…Simplemen…-Elly se cortó, sintió como alguien la observaba…

No pudo terminar de darse la vuelta cuando salió disparada contra la pared. El teléfono salió volando de sus manos al tiempo que oía a Berith exclamar su nombre. La vista se le nubló mientras sentía otro fuerte golpe en las costillas y salía disparada nuevamente…esta vez hacia la ventana.

Elly sintió como sus fuerzas volvían justo en el momento en que iba a impactar contra los vidrios. Concentró su energía para estabilizarse y ponerse de pie al tiempo que se concentraba en su atacante. Era un humano, un humano común y corriente…Si, claro. Un niño humano con los ojos vueltos hacia atrás, y una gran espada saliendo de su muñeca, hecha con las venas de esta, sangre salía de la abertura y la espada no paraba de gotear, al igual que de sus parpados, la sangre salía de sus ojos cual lágrimas. Un poseído.

-No. Me. Jodas…-gruñó Elly. Esto lo hacían a propósito, Elly jamás podría herir a un ser humano. (No porque no quisiera, claro está).

El chico alzó la espada rápidamente y con un solo paso avanzó hasta Elly, quien saltó en el momento justo. La espada terminó clavada en el suelo dejando una enorme grieta. La bruja miró al humano expectante, tratando de recordar un hechizo con el cual atacarlo sin matarlo al mismo tiempo (cosa bastante difícil cuando eres una bruja asesina). Cuando el muchacho volteó repentinamente y alzó la espada otra vez en dirección a Elly, ella lo esquivó otra vez. Pero no sucedió lo mismo de antes, el chico no esperó segundo alguno en volver atacarla, se inició entonces una especie de baile en el que Elly saltaba y el chico clavaba la espada en el suelo, saltando en círculos, provocando rasgaduras en el suelo.

Cuando un pensamiento acudió la mente de Elly ¿Por qué nadie venia? Esto debía ocasionar un escándalo o algo peor ¿no? Fue entonces cuando vio los círculos en el pasillo: habían abierto un portal. Ningún humano o brujo se enteraría de lo sucedido, si ella mataba al muchacho…El portal se abriría y solo la verían a ella cubierta de sangre…

-Ay…Que…mierda…-siseó furiosa.

Se oyó un estruendoso “Crac” debajo de sus pies. Fue entonces que su mente cuerda empezó a maquinar, esto era una especie de castillo antiguo…el piso tenía que ser de piedra…tenía que ser resistente ¿verdad?... ¿VERDAD?

Elly se quedó congelada, las miles de grietas ocasionadas por la espada se habían abierto demasiado, el piso cedió. Los círculos se rompieron…el chico cayó desmayado en el suelo al tiempo que este se derrumbaba, Elly salió disparada hacia él cuando ya no hubo suelo alguno que la sostuviera. Oyó gritos ensordecedores…

Sus labios empezaron a pronunciar palabras a medida que caía a lo que ella pensaba que era el vacío. De pronto se encontró de rodillas en uno de los pasillos, ilesa, pero aturdida. Veía humo y gente correr frente a ella, pero no escuchaba nada, alzó la vista un poco más…alcanzó a ver por medio segundo el filo de la espada. Se puso de pie de un salto, pero cuando se iba a proponer a detener al humano. Se encontró nada más y nada menos con el perfil de aquel humano de ojos verdes…

Ese segundo se volvió para ella una eternidad, el chico de ojos verdes avanzando, la espada a lo alto de la humareda, alzándose…Él no podía verla…lo iba a matar, allí en frente de ella…

La bruja salió disparada en dirección a quien ella pensaba, era un humano común y corriente, lo tomó por el brazo y lo empujó hacia el suelo deliberadamente, apartándolo del camino de su muerte certera. La espada bajó en dirección a la bruja, los ojos de esta brillaron incandescentes, en su cuello, brilló también un tatuaje invisible…

-Dettenlo…-rugió la voz de EllyXzabeth Kedwards. Que hizo vibrar el instituto entero, y todo se congeló en ese pesado instante…

La Bruja Sangrienta tomó la espada entre sus manos. La detalló con pesadez, la hoja era curva y afilada. No, no era una espada, se aclaró a sí misma. Era una enorme guadaña. Siguió pasando sus manos por el filoso objeto, hasta llegar a la mano del chico, el contacto era suave y húmedo, sintió la sangre recorrer por sus dedos. El chico seguía llorando sangre a pesar del tiempo detenido… La mirada de la bruja no indicaba nada, sus ojos no eran más que esferas blancas brillantes, pasó sus manos por la cara de aquel tonto humano. Poco a poco, la sangre comenzó a desaparecer de sus facciones, sus ojos volvieron a la normalidad…Se oyó el sonido de un cristal rompiéndose, la hoz desapareció….

Todo se consumió en ese instante, la humareda, el desastre y la desesperación. Incluso los olvidados cuerpos de los alumnos que yacían sin vida bajo los pesados bloques de cemento que antes pertenecían al suelo superior, todo fue tragado por el hechizo de la bruja y se unió al tatuaje oculto en su espalda…una luz brillante acabó con todo…Menos con la memoria del Aker de ojos verdes que yacía inconsciente en el suelo…

Ж
-Aart…

El Aker contrajo la expresión. La voz de Hefestio se oía tras un pitido incesante.

-Aart…despierta de una vez…

Aart se quejó y maldijo por lo bajo antes de abrir los ojos. Se incorporó lentamente dedicándole a Hefestio la mejor de sus miradas envenenadas. Estaba en una cama totalmente blanca rodeado de cortinas del mismo color.

-¿Dónde estoy?-Preguntó con una voz ronca no muy propia de él.

-En la enfermería…mira que desmayarte en medio del pasillo…-suspiró Hefestio en tono cansino-  Esto no le va a gustar nada al jefe…

-Pero…-Aart trató de explicar la situación, pero algo le decía que era mejor quedarse callado. –No lo entiendo…-fue lo único que pudo decir.

-¡Simplemente te desmayaste así no más! Estábamos caminando tranquilamente… ¡Eso te pasa por nunca dormir en las noches! A demás ni siquiera te ocupaste de desayunar esta mañana ¿lo olvidas?- Hefestio siguió trastabillando y murmurando cosas en contra de Aart… Cuando a éste se le despejó la mente por completo.

-¿Dices caminando?- tartamudeó- ¿Qué pasó con la explosión? ¿El humo? ¿Los gritos?

-¿De qué demonios estás hablando? ¿Te diste duro en la cabeza verdad?

-Pe…

-Oh! Ya despertaste…-dijo una mujer mayor que corría las cortinas despacio- ¿Te sientes bien?- dijo con amabilidad. Aart asintió con vacilación. Nunca antes había estado en una enfermería, mucho menos en un hospital…

La mujer le tendió a Aart un vaso con manzanilla caliente, no muy convencida de que su afirmación fuera cierta. Hefestio observó a la mujer con cautela, no confiaba mucho en las mujeres mayores, eso ya era tácito.

-Bien, supongo que con esto te sentirás mejor…pero, si quieres te puedo remitir una nota para que te vayas a tu casa temprano. Aún sigues bastante pálido, cariño.- dijo la señora. A Aart se le iluminaron los ojos de una forma increíble.

-¿De verdad, Abuelita?-dijo, para sorpresa de todos, Aart.

Hefestio puso los ojos en blanco, he ahí el por qué no confiaba en las mujeres mayores: demasiado volubles.

-¡Oh, claro cariño!- exclamó la “abuelita” con ternura- Descansa un rato más y si aún te sientes mal te podrás ir para estar más tranquilo. Después de todo, no eres el único alumno que se ha sentido mal este día...Estoy empezando a preocuparme…- la mujer siguió hablando…

Pero Aart entornó los ojos al escuchar la última frase. Dirigió la vista hacia las cortinas, había camas contiguas a la de él…Afianzó la vista aún más, con cuidado de que la humana no se percatara del cambio, cerró los ojos con lentitud. A su lado, estaba recostada la muchacha que había estado buscando…

Abrió los ojos de golpe.

-¡Ey!-gruñó Hefestio de mala gana. Sosteniendo a Aart contra la cama- No te creas que porque la enfermera se ha ido vas a poder hacer lo que quieras…y no estés pensando que te puedes ir así como así. Quédate tumbado un rato…más te vale que vuelvas a clases. No te vas a salir con la tuya.-sentenció, se dio la vuelta y se marchó.

Aart no había prestado atención a nada, no se percató del tiempo que le tomó ver a la humana cerca de él.  Honestamente, se encontraba algo aturdido en esa extraña situación. Se levantó de la cama apartando las sábanas y corrió la cortina rápidamente, no había nadie junto a él. 

-Cariño, no deberías estar levantado…-dijo la mujer con tono amable, parecía un poco más cansada y pálida de lo que le pareció a Aart anteriormente.

-No se preocupe- el tono de Aart fue mucho más severo de lo que pretendía. Así que lo suavizó al agregar- Ya me siento mucho mejor, Abuelita.

Al darse la vuelta vio como como la mujer sonreía con calidez.

-Mi nombre es Amanda-dijo- Ten esta nota para tu profesor…

Aart tanteó la nota unos instantes antes de hacer la pregunta que le vino imprevista a la mente.

-¿No había alguien aquí?-tartamudeó- como dijo que no era el único…

-Um…sí. Una muchacha, más o menos de tu edad.-la mujer sonrió con complicidad- Antes de irte, tienes que anotarte en aquél cuaderno. Todos, los que vienen aquí tienen que hacerlo…

Aart sonrió de satisfacción.

-Gracias, abuelita. 







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